¿Educación pública en venta?


Si bien la globalización y las nuevas tecnologías pueden parecer herramientas útiles a la hora de pensar nuevas formas de enseñar, previo a esto surge la malicia de parte de las grandes esferas de poder que van a utilizarlas de forma deshonesta. La educación pública a lo largo de los años ha sufrido siempre el impacto de políticas neoliberales que buscaron darle un nuevo significado. Mediante el apoyo de gobiernos de turno, algunas estructuras burocráticas tales como el banco mundial o actualmente el FMI, se llevó (o está llevando) a cabo ajustes en varios sectores económicos afectando así al bolsillo del trabajador promedio, generando un malestar socioeconómico en la región. En los 90 se buscó de manera intencional, privatizar empresas estatales y descentralizar la administración de la escuela pública para evitar gasto público, pero estas medidas fracasaron ya que se generó un malestar social, la escuela pública no estaba en condiciones edilicias optimas y además los y las docentes no eran remunerados/as de manera apropiada (prácticamente como en la actualidad).
Teniendo los antecedentes de las políticas aplicadas en aquellas épocas, sabemos que para estas organizaciones financieras es imprescindible intervenir en las políticas públicas de los países en los que realizan acuerdos, y que a su vez ven necesario realizar modificaciones en los sistemas educativos para así lograr una mercantilización y privatización de estos.
El libre comercio solo sirve para reproducir las desigualdades entre los estados, no todos los estados tienen los mismos recursos y no todos pueden exportar de igual manera sus productos. Sin contar que muchas empresas internacionales reclaman a los gobiernos de países en etapa de desarrollo que quiten restricciones aduaneras tales como el transporte de maquinaria o que los sindicatos no tengan presencia en su forma contractual (y así contratar mano de obra más barata y abaratar costos). Esto genera que el estado deba formar empleados en lugar de ciudadanos, que siempre estén a disposición y no sientan deseos de progresar. Para formar este tipo de empleado, se modifican las políticas de educación pública, vaciándola de presupuesto y desprestigiándola para que a lo largo de los años, las clases pudientes inviertan en educación privada, dejando a la pública sin recursos y sin futuro para los y las estudiantes.
Como reseña de este texto, les comparto a continuación un poco de mi pensamiento: En estos momentos de actualidad donde vemos al FMI depositando préstamos siempre que se apliquen tales políticas o que se cumplan ciertos acuerdos, en donde al gobierno de turno que se ensaña en ajustar a diestra y siniestra y donde vemos la desigualdad reproducirse como moneda corriente, es el tiempo donde más debemos resistir.

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