El sindicalismo en argentina tiene varios puntos de vista según
quien mire. Hay quienes ven un negocio para unos pocos y quienes ven una
herramienta fundamental para intermediar entre la patronal y el empleado. Si
bien hoy en día nos parece algo común ver sindicatos, estos no surgieron de la
noche a la mañana y no siempre fueron algo dentro de la lógica laboral.
Los mensú del alto Paraná son un claro ejemplo de
organización de los trabajadores que no fue hasta el mandato de Hipólito
Yrigoyen que tuvieron mayor libertad para tener reuniones sindicales, dado que
se habían cansado de las condiciones indignas de trabajo, la constante estafa
por parte de los capataces y los castigos corporales hasta la muerte propiciados
por sus superiores cuando querían volver a sus ciudades de origen. Esta
organización no fue pacífica, hubo revueltas y alzamientos en armas para
obtención de derechos, que duraron aproximadamente dos décadas hasta la casi desaparición
de esta forma de trabajo esclavo.
Con el advenimiento del peronismo los sindicatos fueron
ganando mayor fuerza y prestigio por parte del pueblo (no así por parte de la
patronal) pero luego del derrocamiento del presidente Perón, los sindicatos
tuvieron que sobrevivir ante las injusticias mediante el empleo de la fuerza violenta.
Esto se magnifico durante los ’60 por grupos como montoneros. El peronismo de
izquierda que dirigía los sindicatos más poderosos comenzaba a negociar por
medio de reuniones los convenios salariales y los arreglos por despidos, lo que
no gustó mucho a grupos de izquierda socialista lo que llevo a fuertes disputas
por el poder de parte de ambas facciones.
Con el paso del tiempo parece repetirse una fórmula de un
tiempo de paz sindical hasta que estallan las manifestaciones por cansancio
frente a las desigualdades sociales impulsadas por injusticias laborales. El Cordobazo y el estallido social del 2001,
fueron algunas de las grandes manifestaciones en argentina en contra de las
desigualdades, el hambre y la violencia de parte del estado, donde fueron
reprimidos en gran manera cobrándose la vida de varios civiles.
En la actualidad nos enfrentamos a una gran desidia por
parte del estado, el cual está al mando del presidente Macri, quien empleando políticas
neoliberales, dejó a l pueblo librado a la supervivencia. Los grandes grupos sindicales
son manejados por “peces gordos” que muchos siguen y otros a su vez los
critican por no hacer fuerza contra el gobierno actual. Las bases sindicales
toman fuerza y llaman a la huelga organizada, y las organizaciones docentes por
más que les nieguen las paritarias nacionales, siguen al frente de batalla con
la esperanza de lograr un triunfo para la mejor calidad educativa.
Para finalizar este posteo, dejamos a continuación una canción emblemática para nuestra nación: "La marcha de la bronca" de Pedro y Pablo
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