En la actualidad mucho se habla sobre lo que significa la
política y cuanto es lo que una persona debe comprometerse con esta. “no te
metas en política, no te conviene”, “todos los políticos son iguales”, etc.
Frases que se escuchan cotidianamente en distintos ámbitos a los que podemos concurrir
que dejan en evidencia lo alejado que está el término “política” de su real
significado.
Al principio como cosa general, podemos entender a la
política como el consenso entre dos o más sujetos y decir otra frase no tan
cotidiana como las anteriores, pero que no se aleja de la realidad: “Todo es
política”; y si bien no esta tan alejada del significado original, tenemos que
entender que hay más profundidad y se le puede otorgar un parafraseo más
adecuado. Para no ser extenso, entendemos a la política como el ejercicio del
poder, pero no cualquier poder, sino el poder del pueblo (quien es sede de este
poder). Este poder, no es autoritario ni egoísta, ya que si fuera así, cada uno
haría lo que le parece y no se llegaría a ningún lado (que es algo que se ve
últimamente en la sociedad al oír de boca de algunos frases como las dichas al
principio del texto).
Hoy en día vemos como la política se alejó fuertemente de su
significado, dejando que el pueblo no solo no intervenga de manera activa en
política, sino que también el mandatario de turno sea sede del poder y pueda ejercer
el poder de forma autoritaria en algunos casos, siendo el “poder” un
instrumento de dominación, donde se imponen ideas de unos por las de los demás
y no una herramienta para la mejor manera de vivir del colectivo.
Lo que aquí esta sucediendo
es lo siguiente: la política fue corrompida. No es que un político haya hecho
algo indebido, sino que al no ejercer el poder de forma obediencial, se apropió
del uso de este y lo fetichizo. Esto en parte también es consecuencia de que
hay una falta de participación del pueblo (ya sea por desinterés o por no sentirse
parte de la política), aunque no podemos afirmar si esta falta de participación
inicio en el pueblo o en los actores de la política (ministros, diputados,
senadores, etc.).
Fue necesario delegar el poder en distintas instituciones
para su mejor administración. Sí cada uno de los ciudadanos ejerciera el poder,
sería un caos anárquico donde cada uno actuaría
según su conveniencia. La creación de la
democracia surge de esto, institucionalizar el poder para que unos pocos lo manejen
de acuerdo al convenio del total de habitantes, garantizándose que haya mejores
condiciones para todos (Cosa que con el tiempo se fue perdiendo).
Como conclusión, podemos decir que para que haya un buen
ejercicio de la política, tiene que existir una buena participación del pueblo,
que el poder esté en manos de este y que los gobernantes sean simples
funcionarios ejerciendo un rol de servicio donde el poder es de y para el
pueblo.

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